Bienvenidos

Estimado lector, le damos la bienvenida a la Comunidad Pilares de Sabiduría de Editorial Kier, un espacio de reflexión pensado para el encuentro, la presentación y difusión de obras literarias vinculadas con la Tradición Esotérica Occidental. Desde hace más de un siglo, estos libros publicados por Kier han sido guía y han dado sentido a la búsqueda espiritual de miles de personas que, como Usted, se adentran en el mundo sin fronteras que se extiende en el campo de la sabiduría trascendente. Pilares de Sabiduría es un lugar de cita para aquellos que buscan el atanor en el cual podemos realizar la Gran Obra del encuentro con nuestro propio Ser.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Kabaláh Básica, El Arte del descubrimiento de lo real


Kabaláh Básica  "El Arte del descubrimiento de lo real"  es el producto de clases y textos de Ione Szalay, recopiladas y reunidas en una obra reveladora. El autor es uno de los místicos kabalistas más leídos de habla hispana y un excelente pedagogo, que aborda en sus obras los grandes temas de la espiritualidad universal, con un enfoque trascendente y actual, inspirado en la sabiduría hebrea y la Kabaláh, tal como él mismo lo define.



Kabaláh significa recepción, también entendida como la tradición recibida. Si bien esta tradición parte de un origen hebreo, Ione Szalay, brinda su mensaje desde una perspectiva judeo-cristiana. Esta particularidad convierte al libro en una fuente de sabiduría, sustentada en la comprensión de principios fundamentales y comunes a toda la cultura occidental.

Pero, ¿Qué es la Kabaláh? Ione Szalay se lleva el mérito de describirla como un método simple y preciso que define la posición del ser humano en el universo. Un kabalista no es otra cosa que un investigador, un ser común que adopta este método para comprender su naturaleza y la naturaleza de lo que lo rodea. Es un camino plagado de alegorías que nos lleva de lo obvio (lo manifestado) hacia lo profundo (la interpretación) y de lo profundo hacia lo oculto (la revelación).

Nos explica que en un mismo espacio coexisten cuatro mundos en diferentes planos: Atzilút, que es la emanación o la intención primordial; Briáh, la creación; Ietziráh, la formación; Assiáh, la acción. Si unimos este proceso, comprendemos que significa el tránsito de lo manifestado hacia la nada (lo aún no manifestado), y también, de la nada hacia lo manifestado. Como lo sería el trabajo de un arquitecto al idear una casa que luego a través de planos, diseños, madera, hormigón termina siendo en materia lo que antes era en idea, esencia o pensamiento. Ese mismo proceso es el que utiliza un kabalista en la construcción de su propia casa, que no es otra cosa que su persona; poniendo atención a cada acto que realiza, sin dejar que las cosas se hagan por si solas sino con una intención, o bien entendiendo la intención con la que se hacen las cosas.

Este singular sistema está compuesto principalmente de símbolos que, aparentemente complejos, explican este método de un modo simple. Uno de los símbolos más importantes de esta Tradición es el Arbol de la Vida,  un esquema compuesto por diez esferas o sefirots unidas entre sí por 22 senderos o canales por donde fluye la energía particular de cada esfera y se combina con la de las otras.

Las esferas son los atributos divinos en su más pura expresión y las manifestaciones del poder de Dios, que partiendo del Ein Soph emanan a través del Árbol hasta el mundo material.

Los 22 senderos o canales corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo. El libro nos introduce en el significado de cada una de las letras y de los sefirots. La misión del kabalista es que el caudal de luz emitido desde la eternidad divina sea canalizado manteniendo un equilibrio dinámico entre las esferas y un caudal armónico entre los senderos que las unen.

Este tratado de Kabaláh Básica, escrito magistralmente por Ione Szalay, también  nos brinda un orden general de la bibliografía a consultar actualmente editada en español, además de un glosario con los términos más utilizados en la kabalah, fundamental para quienes se inician en esta Tradición. De modo tal que nos otorga las herramientas adecuadas para seguir el hilo que nos llevará a una comprensión distinta del sentido de la Creación y de nuestra propia misión (“tikún”) en el mundo. Definitivamente, un libro imprescindible para quien se asoma al mundo de la Kabaláh.



domingo, 4 de noviembre de 2012

La Voz del Silencio, de Helena P. Blavatsky

El libro en el que vamos a introducirnos es uno de los pilares del esoterismo oriental y una obra particularmente importante por varias y serias razones. La primera de ellas es que su lectura resulta indispensable para comprender el sistema de pensamiento y la escuela que lo sustenta, fundada por Helena P. Blavatsky bajo el nombre de Sociedad Teosófica. La voz del Silencio es un libro en cierto modo poético, pero encierra las bases de la doctrina sobre la que Blavatsky construyó toda su obra. Afirma haberlo aprendido de memoria, en los largos años que vivió en monasterios tibetanos; es por tanto un libro único, que forma parte de una tradición casi inaccesible para Occidente.



La segunda razón es que, tal como afirma la autora, es un fragmento del denominado Libro de los Preceptos de Oro, que pertenece a la misma serie de otro coloso del esoterismo oriental: El denominado Libro de Dzyan, sobre el cual Blavatsky fundó las bases de la obra cumbre de la Teosofía. Nos referimos a La Doctrina Secreta.

La tercera razón es que estas obras, escritas originalmente en lengua Senzar -un sistema de escritura cifrado y desconocido para los occidentales- han dado origen a muchas de las escuelas esotéricas que han florecido en Europa y América en el último siglo y que han contribuido de manera contundente a la construcción de lo que se ha denominado genéricamente la Nueva Era. Si queremos comprender cabalmente la importancia de La voz del Silencio, debemos asumir que sin su publicación y sin la tradición que la sustenta, los nuevos paradigmas surgidos en este último siglo no hubiesen sido los mismos. De allí que podamos afirmar –como lo hemos hecho oportunamente con Luz en el Sendero- que estamos en presencia de monumentos literarios de estudio imprescindible para la comprensión del desarrollo de la espiritualidad contemporánea.

El eje del libro es la descripción del viaje que realiza el discípulo a través del Sendero, de los peligros que lo acechan y de las precauciones que debe tener al atravesarlo. En ese viaje iniciático, que llevará al viajero al corazón de su Templo Interior, Blavatsky describe el modo en que podemos escuchar la voz del alma. Nos advierte acerca de las incontables dificultades que hallaremos y nos da precisiones acerca de cómo enfrentarlas.

La obra está dividida en tres fragmentos. El primero explica la naturaleza misma de La Voz del Silencio; el segundo nos presenta Los Dos Senderos, enseñándonos por sobre todo a distinguir la Sabiduría de la Cabeza, de la Sabiduría del Alma; o en palabras propias de la autora, distinguir entre la doctrina del “Ojo” y la del “Corazón”. Porque mientras que la Doctrina del Ojo es la entronización de lo externo y de lo no “existente”, la Doctrina del Corazón es la que nos conduce a la iluminación, la sabiduría y la perfección. El tercer fragmento nos presenta los Siete Portales que conducen a la sabiduría y nos da las siete llaves que abren cada uno de ellos. Este fragmento es la clave de todo el libro.


Helena Petrovna Blavatsky

Las notas incluidas permiten una comprensión adecuada del lenguaje, poco común, y de la terminología oriental que se nos presenta en cada página.

Como hemos dicho en artículos anteriores, La voz del Silencio, de Helena P. Blavatsky es, junto con Luz en el Sendero, de Mabel Collins, el conjunto equivalente a las dos columnas sobre las que se alza el Pórtico que conduce al mundo extraordinario de la experiencia iniciática. Cada uno de sus preceptos habla al alma, porque el verdadero sentido del texto que Blavatsky nos transmite es el de construir un puente que sortee el Ego que no nos permite el contacto con los vehículos superiores del Ser. De allí la importancia de su lectura. No por nada, Editorial Kier ha sido pionera en la difusión de estos textos fundamentales en habla hispana y continúa trabajando para que aquella llama misteriosa de la que hablaba nuestra autora no se apague y alumbre al hombre hasta el fin de los tiempos en los que se escuche la noble exclamación: ¡Regocijaos… Un peregrino “ha vuelto de la otra orilla”. Paz a todos los Seres!

miércoles, 10 de octubre de 2012

El Cuarto Camino


De todas las escuelas metafísicas surgidas en Occidente en el siglo XX, la del denominado Cuarto Camino tiene un lugar preponderante. Fundada por Piotr Demiánovich Ouspensky e inspirada por Geoge Gurdjieff, conforma un método y un cuerpo doctrinario de envergadura trascendente dentro de los movimientos surgidos con el objetivo de alcanzar el despertar espiritual.  





La obra de P. D. Ouspensky es enorme. Entre sus libros, El Cuarto Camino es en sí mismo una guía completa que introduce al lector en el estudio de ésta vía, pero que también lo aproxima a la atmósfera, al “espíritu” que imperaba en aquellas primeras escuelas fundadas por él y que aún persiste en innumerable grupos que reclaman su herencia.

Traducido por la incomparable maestría de Héctor V. Morel, El Cuarto Camino recoge las conferencias y reuniones llevadas a cabo por Ouspensky en Londres y Nueva York entre 1921 y 1946. Nada menos que veinticinco años de enseñanzas en las que este hombre, discípulo de Gurdjieff y maestro de miles, sintetiza y despliega la Cuarta Vía, propuesta como el método más adecuado a la Nueva Era que, en ese entonces, se avecinaba sobre Occidente.

Ouspensky define al Cuarto Camino como una doctrina que toma lo mejor y más significativo de los tres caminos espirituales considerados como tradicionales: el primero o el camino de faquir, que intenta alcanzar la iluminación mediante el ascetismo y el dominio de las sensaciones; el segundo o la denominada vía del monje, centrada en el control emocional, volcado a la vida religiosa; y el tercero, conocido como el camino de yogui que alcanzará la iluminación mediante ejercicios físicos y mentales. Tomando lo mejor de estos tres caminos y enriqueciéndolo con ciertas enseñanzas provenientes de misteriosas escuelas asiáticas, Ouspensky logra desarrollar el método de despertar espiritual que han seguido millones de personas en el último siglo.

Pese a definirse como un camino “para unos pocos”, las enseñanzas contenidas en este libro alcanzan a la problemática del hombre moderno en su conjunto. Ouspensky, al igual que Gurdjieff, asegura que el hombre es víctima de una absoluta fragmentación que hace que su vida esté controlada, alternativamente, por numerosos yoes que entran en permanente conflicto. De este modo, el yo que se despierta por la mañana dispuesto a realizar determinadas tareas, pronto es desplazado por otro que pretende cambiar el curso del día, y así sucesivamente, de modo tal que esta inestabilidad nos mantiene en un mundo dividido desde nuestro propio centro.

Piotr D. Ouspensky

A lo largo de todas estas conversaciones transcriptas en el libro, encontramos una descripción aguda de los diferentes estados del ser. Básicamente el hombre transita en dos estados: El del sueño y el de la vigilia. Sin embargo –y aquí está una de las claves del Cuarto Camino- durante la etapa de vigilia el hombre permanece la mayor parte del tiempo dormido; su conciencia adormecida y fragmentada le impide alcanzar una unidad de espíritu y una unidad de acción. Ante tal imposibilidad, Ouspensky se nos presenta como un maestro de la totalidad, una guía que puede conducirnos al mundo consciente, a la conciencia de nosotros mismos, a través de etapas que requieren de ciertas disciplinas y ejercicios que son descriptos con una sencillez absoluta.

Una de las características descollantes de la obra es la interacción permanente de Ouspensky con sus discípulos. Esa interacción, en la que intenta responder a las preguntas y las dudas que los estudiantes van encontrando a lo largo del camino, vuelve a este libro un espejo en el que el buscador puede encontrar sus propias dudas y confrontar sus interpretaciones. El Cuarto Camino es precisamente eso: Una reinterpretación completa de la consciencia, de la relación del hombre consigo mismo y de una nueva mirada sobre el mundo que nos rodea. Ouspensky nos sorprende porque nos plantea una visión diferente. Nos muestra lo que siempre estuvo allí, pero que éramos incapaces de ver porque nuestro estado de vigilia está atravesado y controlado por una sucesión de sensaciones, emociones y deseos que nos apartan de la realidad.

El Cuarto Camino publicado por Editorial Kier es, sin dudas, la puerta de acceso a una completa filosofía que propone un nuevo modelo que supera a los tres conocidos, restituyendo el sentido del tantas veces proclamado “despertar espiritual” tal como era concebido por las antiguas Escuelas de Misterios. Pero también es una puerta que nos conecta con la mítica atmósfera del “Instituto Gurdieff” fundado por él, convertido en centro de irradiación de la consciencia durante décadas. Aún es posible vivir esta experiencia con sólo seguir el hilo atrapante, presente en sus páginas. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Luz en el Sendero


Luz en el Sendero es un gigante de la literatura esotérica. Un libro capital que influyó de modo radical en la forma de percibir la espiritualidad por millones de personas a lo largo del último siglo. Escrito por Mabel Collins en 1885, mantiene su vigencia tal como el día en que fue publicado por primera vez, porque en sus páginas el lector encuentra lo que promete su título: La Luz que le permite continuar la marcha.



Publicado por Editorial Kier forma parte de un selecto grupo de obras que contribuyeron a redefinir el sentido de la búsqueda interior sobre la base de preceptos que, hasta ese momento, eran sólo conocidos por una selecta minoría de adeptos en los países occidentales. Sus dos conjuntos de 21 Reglas, junto con los Comentarios y las Cartas a los Estudiantes, conforman un cuerpo de doctrina espiritual incomparable que hace de este libro un verdadero catecismo de la filosofía oculta, sólo comparable a otro clásico que lo completa y lo explica, nos referimos a “La Voz del Silencio”, también publicado por Kier y que comentaremos en breve.

“Luz en el Sendero” se nos presenta con un enunciado, aparentemente simple, de las Reglas fundamentales para la búsqueda de la sabiduría:

“Estas reglas han sido escritas para todos los discípulos: Síguelas. Antes que los ojos puedan ver, deben ser incapaces de llorar. Antes que el oído pueda oír, tiene que haber perdido la sensibilidad.  Antes de que la voz pueda hablar en presencia de los Maestros, debe haber perdido la posibilidad de herir. Antes de que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros es necesario que los pies se hayan lavado en sangre del corazón…”

Sin embargo, cada una de ellas encierra una multiplicidad de enseñanzas e interpretaciones que son inmediatamente abordadas en dos conjuntos de 21 preceptos que impactan por su belleza espiritual y por el desafío que imponen al alma peregrina. No se trata de una espiritualidad pasiva sino de una muy activa, en donde la voluntad del discípulo y su disposición a seguirlas es el único camino capaz de llegar a la realización.

“Luz en el Sendero” es a la vez una brújula y un laberinto. Sus Reglas parecen seguir un ordenamiento matemático, porque a aquello que debe matarse, a aquello que debe desearse y a aquello que debe buscarse, se contrapone un propósito que da sentido a cada una de ellas, en una lógica abrumadora que nos hace reflexionar una y otra vez sobre el sentido de nuestra vida y de nuestra búsqueda. Como la antigua premisa de las Escuelas de Misterios que decía en latín “Perit ut Vivat” (morir para vivir), esta joya de la literatura esotérica habla de la muerte de lo profano para obtener el nacimiento de lo sagrado.

No es un libro para indecisos. “Busca en tu corazón la raíz del mal y arráncala”, es su mandato claro y preciso. “Sólo el fuerte puede hacerlo” es su advertencia. Se trata de una obra que nos acompaña a lo largo de la vida, porque el sendero del que habla es la vida misma, y la Luz que nos propicia es la que alumbra cada uno de nuestros pasos en la peligrosa senda que conduce al Templo de la Sabiduría.

Al igual que muchos otros libros publicados por Kier, “Luz en el Sendero” ha sido el cimiento, la base sólida sobre la que se edificaron centenares de otros posteriores en donde el lector atento puede encontrar el “eco” de estas obras clásicas. Difícil de clasificar, como ocurre generalmente con las obras excepcionales, no pertenece ni a Oriente ni a Occidente. Su mensaje puede aplicarse a cualquier escuela en cualquier geografía, porque aquél que se aventura más allá del mundo material y pretende emprender la lucha consigo mismo, participa de los mismos riesgos, los mismos obstáculos y los mismos desafíos.

La vida de su autora es tan esquiva como el origen de estas Reglas, seguramente antiguas y milenarias. Reglas que nos otorgan un mapa de ruta, una descripción de aquel que ha visto el camino y nos advierte de lo que nos espera, antes de emprender la marcha. Como ya hemos dicho, un libro esencial, imprescindible, atemporal. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Historia de la Magia

Eliphas Levi Zahed

Eliphas Levi (1810-1875) es el pseudónimo con el que se conoció al escritor francés Alfonse Louis Constant, iluminado, profeta y mago, considerado la máxima expresión del ocultismo romántico del siglo XIX. Su vida y su obra están atravesadas por la leyenda misma que se forjó alrededor de su nombre y su genio, que supo inspirar a los Hierofantes de todas la Ordenes Iniciáticas de su época. Es por ello que aún, pasado tanto tiempo desde su muerte, los historiadores siguen sin poder descifrar a ciencia cierta el lugar que ocupó en aquel universo, en el que brillaron tantos grandes alquimistas y místicos como no se veía desde el Renacimiento. Desde la humilde cuna hasta su muerte, casi en la miseria, existe un recorrido que lo llevó a los cenáculos más selectos del esoterismo europeo, a las refinadas mansiones de hombres de alta alcurnia que perseguían el sueño del oro filosófico. 



El fenómeno literario que se generó en torno a su pluma fue inédito en las obras de su género, y hubo que esperar a la fiebre del orientalismo traído por la Teosofía, para encontrar algo similar en Occidente. Pero todo ese éxito, resultado de una voluntad de hierro, no alcanzó para evitar un final digno de las novelas que han inmortalizado a París en la era de los magos. Todo lo que se ha escrito sobre magia, después de Eliphas Levi, lleva indefectiblemente el sello de este maestro que supo conjugar el conjunto de disciplinas que hasta ese momento estaban dispersas y que dio sentido y contenido a la propia palabra ocultismo. Su “Historia de la Magia” es el cenit de toda su obra, cuya versión en español tenemos la inmensa suerte de que haya sido escrita por otro maestro: Héctor Morel.

Todo lo que un individuo abocado al estudio del pensamiento mágico puede estudiar está indicado en esta obra. Y esta afirmación, que pareciera pretenciosa, no lo es en lo más mínimo, porque la lectura de Historia de la Magia sólo puede disparar la necesidad de seguir leyendo, de avanzar en el inflamado espíritu del abate Constant, que amenaza al lector condenándolo a ser el grano si no es capaz de ser el molinero. ¿Qué ocultista no conoce esta frase de Eliphas Levi? ¿Qué ocultista no aprendió de sus obras el misterio del Corpus Herméticum y la belleza de la Tabla de Esmeralda?

Su historia de la Magia es la historia de su vida de mago. Es el éxtasis que lo levó ante el espectro de Apolonio de Tiana y es también –cabe señalarlo- el fruto de una época de revoluciones de las que fue protagonista, rehuyendo del ostracismo al que muchos otros ocultistas se arrojaban mientras Francia se sacudía en los vaivenes políticos. Por todo esto, la obra que comentamos es de por sí un monumento que debe leerse una y otra vez, como si de un diccionario se tratase.

En ella encuentra sentido la “Iniciación” como institución. Como consecuencia toman sentido las Ordenes Iniciáticas a muchas de las cuales perteneció y llevó hacia sus épocas de mayor esplendor. Supo encontrar las relaciones que surcan el mundo del esoterismo y fue un verdadero genio en la aplicación de la Ley de Analogía que rige todo el mundo del Ocultismo. En síntesis, una obra maravillosa de un hombre irrepetible sobre el que volveremos una y otra vez en este espacio, hasta que su memoria y sus libros hayan recibido el merecido premio de miles de lecturas.

domingo, 26 de agosto de 2012

La Masonería y el Camino hacia el Centro

La masonería ha concitado el interés del público desde el mismo día en que se constituyó como institución moderna en los albores del siglo XVIII. Ninguna otra organización nacida en las entrañas de Occidente ha sido tan abordada, tan atacada y tan sospechada. Al mismo tiempo, ninguna otra tan defendida por parte de infinidad de prohombres en los últimos tres siglos.

Pese a todo lo escrito hasta hoy, subsiste una profunda confusión en torno al fenómeno masónico, puesto que la masonería no se limita a un campo específico del acontecer humano sino que constituye una expresión sociológica compleja en la que no está ausente la sospecha de la conspiración, la política y el poder. Del mismo modo, se nos presenta como una organización destinada, principalmente, a la profunda transformación espiritual del ser humano mediante un proceso progresivo en el que el hombre puede desarrollar las más plenas virtudes. Tampoco está ausente el esoterismo, elemento esencial y común a todas las Escuelas de Misterios.


Daniel Echeverría, autor de La Masonería y el Camino hacia el Centro ha sido maestro instructor de varias generaciones de aprendices masones, siempre preocupado por llevar comprensión al público en general sobre una de las materias menos comprendidas y más manipuladas en la historia de las sociedades secretas.

Siendo este su desvelo en tanto años, era inevitable que su libro tuviese por destinatarios a quienes recién se inician en la Augusta Fraternidad y también a aquellos que se acercan con sana curiosidad a la ventana de sus misterios. El libro que comentamos es un compendio de cuanto le hemos escuchado a Daniel Echeverría en sus conferencias, en las Tenidas de Instrucción, en sus numerosos intentos de convertir a los recién iniciados en artífices de sí mismos, otorgándoles las herramientas del campo en el que mejor se desempeña: El del lenguaje de los Símbolos.

Daniel Echeverría

Encontrará el lector en esta obra un compendio magnífico de símbolos, dispuestos de modo tal que el alma peregrina pueda asirlos y colocarlos en orden; pues de eso se trata la masonería: Un sistema basado en una experiencia iniciática, en un Rito de Pasaje que sólo se descifra mediante alegorías contenidas en un lenguaje simbólico.

Esta es una obra esencial para principiantes. No hay aquí espacio para jugar a los misterios. No se esconde Echeverría detrás del testimonio de masones ilustres ni de interminables listas de próceres que “han dado su nombre a la masonería”. Por el contrario, el autor vuelca su propia experiencia y lo hace de un modo contundente, con un estilo que lo caracteriza y que el lector sabrá apreciar desde las primeras páginas.

Echeverría concibe la masonería como un campo del fenómeno humano en donde el mito tiene un protagonismo trascendente. Pero también como centro de unión fraternal donde los hombres pueden compartir su indagación sobre la vida y sus eternos interrogantes.  Lejos de aislar a la Orden Masónica en un contexto de Secreto -de Logia cerrada- nuestro autor proyecta su simbología en un lugar cercano a la experiencia cotidiana, allí donde los arquetipos y las personas de carne y hueso se encuentran para dar vida al aspecto más rico del género humano. Es por ello que no ha podido escapar a la influencia de grandes pensadores como C. G. Jung, J. Campbell, M. Eliade y tantos otros buscadores de las profundidades del alma. Pero tampoco a la de los grandes genios del Renacimiento ni la de los formidables magos del siglo XIX. Su experiencia, recogida en el seno mismo de la instrucción masónica, está volcada en estas páginas.

lunes, 20 de agosto de 2012

La Cábala Mística: Dion Fortune y los Misterios del Árbol de la Vida

Dion Fortune es el seudónimo de la novelista y ocultista británica Violet Mary Firth Evans (1890-1946),  nombre inspirado en la divisa del escudo de su familia, en el que se leía “Deo, non fortuna” que en latín significa “Dios, no el destino”. Inclinada desde muy joven hacia las ciencias ocultas ingresó en la Sociedad Teosófica, siendo iniciada más tarde en la mítica Orden Alpha et Omega, en cuyo Templo de Londres fue admitida en el año 1919.



Dion Fortune

Su obra cumbre, La Cábala Mística, escrita para el sistema didáctico que utilizaba como base de las enseñanzas de su escuela La Fraternidad de la Luz Interior, es uno de los manuales más completos para el abordaje y la comprensión del Árbol de la Vida, tema central en la Cábala, a la que la autora define como El Yoga de Occidente.


La Cábala fue introducida en Europa por los judíos en la Edad Media, aunque se cree que recién puede hablarse de grupos de cabalistas diferenciados de otras corrientes espirituales y vertientes alrededor del año 1200.

Las principales escuelas de Cábala aparecen en España y Provenza en el siglo XIII y encuentran su máxima expresión con la aparición del Sepher ha Zohar o Libro de los Esplendores, obra que se atribuye a Moisés de León y que fue muy difundida en su tiempo. Es considerado el texto que más ha influido en la tradición esotérica judía y una de las obras literarias más importantes de la Edad Media. 

¿Qué es la Cábala?

La palabra hebrea kabbalá se traduce habitualmente como “tradición” y hace referencia a una enseñanza, conocimiento o sabiduría de lo “oculto” que fue recibida por Moisés en el Sinaí y transmitida de boca en boca. A diferencia de la Torá –que es la revelación escrita- la cábala es una tradición oral.

El texto más antiguo de estas doctrinas es el Sepher Yetzira o Libro de la Creación, atribuido a Abraham, pero que recién -aparece en opinión de Gershom Scholem- en el siglo III o IV de nuestra era y al que define como un ensayo teórico sobre los problemas de cosmología y cosmogonía.

La Cábala propone un sistema de conocimientos basado en el estudio esotérico del Antiguo Testamento y el Talmud, mediante el juego de tensiones, combinaciones y transliteraciones de las letras y las palabras. Para los cabalistas, cada letra del alfabeto hebreo es una emanación de la propia divinidad y guarda el poder que le ha otorgado el Creador. Por otra parte, propone un esquema denominado “Árbol de la Vida”, constituido por diez esferas o “sephirot” que emanan de la divinidad desde la primera manifestación de Dios (Keter o “Corona”) hasta el plano terrestre (Malkut o “Reino”). Entre estas diez esferas o atributos de Dios se establece ese juego de tensiones que afecta tanto al Universo como al hombre, pues el mismo esquema puede aplicarse a cualquier escala y rige como modelo de orden en cualquier estructura.

La columna de la izquierda es denominada del Rigor, mientras que la derecha es la de la Misericordia. Según la doctrina de los cabalistas, Dios intentó primero crear al mundo con la columna del Rigor, pero al ver que el mundo no podía soportarlo intentó con la Misericordia, pero el mundo no estaba preparado para mantenerse en ella. Finalmente decidió que el mundo sería creado con una combinación de ambos principios.

El Arbol Sephirotal es, entonces, un juego de tensiones en donde el rigor y la misericordia alternan el equilibrio en todos los planos de la existencia. El alma humana ha descendido a través de estos planos hasta quedar atrapada en la materia, lo que constituye un verdadero exilio del alma que debe retornar a su estado primordial anterior de la caída.

El libro de Dion Fortune es una puerta que nos dispara hacia un mundo de combinaciones infinitas en las que este árbol misterioso nos sorprende y nos enseña.