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Estimado lector, le damos la bienvenida a la Comunidad Pilares de Sabiduría de Editorial Kier, un espacio de reflexión pensado para el encuentro, la presentación y difusión de obras literarias vinculadas con la Tradición Esotérica Occidental. Desde hace más de un siglo, estos libros publicados por Kier han sido guía y han dado sentido a la búsqueda espiritual de miles de personas que, como Usted, se adentran en el mundo sin fronteras que se extiende en el campo de la sabiduría trascendente. Pilares de Sabiduría es un lugar de cita para aquellos que buscan el atanor en el cual podemos realizar la Gran Obra del encuentro con nuestro propio Ser.

domingo, 17 de marzo de 2013

Yo Soy; Dr. Jorge Adoum

Esta obra, que lleva por sugestivo subtítulo el de “Breviario del Iniciado y del Poder del Mago”, es precisamente lo que anuncia, una guía teórico-práctica que puede utilizarse cada día del año. Jorge Adoum ordena, clasifica, resume y enseña todos los conceptos que podemos encontrar en la vasta literatura iniciática de los últimos siglos. Y lo hace a partir de dos palabras: Yo Soy, vocablos que ubican el lugar exacto desde el cual está impartiendo estas enseñanzas: El Maestro Interior. Pues en efecto, para quienes estamos interiorizados en las temáticas que el autor aborda, estas palabras representan el objetivo mismo de la Iniciación.



Al expresar la fórmula Yo Soy, Adoum nos propone actuar en un nivel de consciencia que trasciende al de la actividad normal del ser humano, que vive la mayor parte de su vida en el Yo (el ego), es decir, en un estado de consciencia fragmentado, aislado del universo y de las fuerzas creadoras que le dieron vida y lo dotaron de espíritu. Ese Yo apela a sus necesidades y busca satisfacer sus deseos, mientras permanece inconsciente de quien es en realidad. Por el contrario, al hacer mención a la fórmula Yo Soy, el autor se refiere a la fuerza divina que hay en cada ser, cuyo poder puede lograr que el aspirante a la Iniciación obtenga la fuerza de voluntad y la perseverancia para ingresar en su propio Templo Interior y encontrar la Luz que proviene del Oriente Espiritual.

Porque –como afirma desde la misma introducción- “…Cada vez que un hombre dice “YO SOY” la sustancia única de la cual Dios formuló el cielo y la tierra, se pone en movimiento. “Que la Luz sea hecha” y el fluido y la vibración se pusieron en movimiento. Decir YO SOY es obrar sobre esta Luz, y por su medio, sobre toda la naturaleza sumisa a las modificaciones de la Inteligencia. Esta sustancia única obedece constantemente al pensamiento, pero –advierte severamente Adoum-  ¡Ay de quien la emplea por medio de YO SOY para la destrucción o para dañar a sus semejantes!..”

Podría afirmarse que todo el libro gira en torno de esta afirmación, la cual en apariencia parece sencilla, sin embargo, a poco de analizarla comienzan a surgir aristas inquietantes. En su primer encuentro con Dios, en el episodio de la zarza ardiente, Moisés interroga a esa Presencia que lo asombra y lo abruma y ella responde “Yo soy el que Soy”. Esta declaración misteriosa guarda el secreto mismo de la divinidad y da lugar a una de las fórmulas más eficaces de todas las que se hayan utilizado en el campo de la expansión de la consciencia. En efecto, la oración “YO SOY LA PRESENCIA” enseñada por Adoum a la manera de un mantra oriental no sólo ha sido utilizada desde hace siglos por cofradías y órdenes iniciáticas de Oriente y Occidente sino que innumerables estudiantes de la Ciencias Herméticas pueden dar fe de su importancia.

El libro de Adoum recorre el sendero que le espera a cada candidato. Comienza colocándolo frente a los cuatro verbos que propone la esfinge desafiante: Saber, Querer, Osar y Callar. A partir de allí, la sabiduría acumulada por este Maestro -recordado como el Venerable Jefa- se despliega en cientos de pequeños capítulos, meditaciones y ejercicios que constituyen uno de los más eficaces programas de transmisión del conocimiento esotérico y de su aplicación práctica mediante el entrenamiento de la mente y el sacrificio del espíritu. De allí que se anuncie como “Breviario del Iniciado y del Poder de Mago”. Esta estructura de pequeños capítulos que encierran enseñanzas monumentales, emparenta al libro “Yo Soy” con otras obras de alcance universal, como las famosas “Conclusiones Mágicas y Cabalísticas” de Pico della Mirándola, o la “Filosofía Oculta” de Cornelio Agrippa, también publicada por Editorial Kier. “Cada aspirante debe saber –dice el autor- que él es el único modulador de su mundo y copartícipe de formular los de los otros, por medio de sus sentimientos, pensamientos y acciones”.

Este método modulador está diseñado para ser repetido a diario, cada día de nuestra vida. De hecho, el lector que ha de comenzar su entrenamiento espiritual encontrará una fórmula para cada día del año. Y descubrirá con el tiempo que año tras año, como una espiral ascendente, como una escalera de caracol, cada ejercicio, cada meditación, adquieren una dimensión diferente, producto de la evolución que se opera, casi naturalmente, en la mente del aspirante. Jorge Adoum propone un compromiso inicial en el que el candidato a ingresar en los augustos misterios (denominado Yo) promete seguir fielmente, durante el año, todas las instrucciones de este curso,  ajustándose a sus enseñanzas e instrucciones. Como contrapartida, aquel divino maestro que mora en el (denominado Yo Soy) le responde que en sus manos serán depositadas las llaves del Poder y le promete que lo que ate en la tierra será  atado en el cielo y lo que desate en la tierra será desatado en el cielo. Quienes han tenido la suerte de practicar estos ejercicios con regularidad dan testimonio de que cualquier estado mental, por difícil que sea, puede ser aquietado evocando al morador divino con sólo repetir en silencio “Yo soy la presencia”.

Nacido en el Líbano en 1897 y fallecido en Brasil en 1958, Jorge Adoum fue una de las figuras más notables del esoterismo en América Latina. Su impronta y su trabajo infatigable, traducido en decenas de obras que mantienen su vigencia, lo ha convertido en un reconocido Maestro cuyos discípulos supieron sostener su obra y expandirla como una luz que no se extingue pese a las penumbras espirituales que se ciernen sobre el mundo. Su visión luminosa del hombre y su destino espiritual surgen de cada página de Yo Soy, para beneficio incalculable de todo aquel que se acerca al sendero que conduce a las puertas del Templo.

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