Bienvenidos

Estimado lector, le damos la bienvenida a la Comunidad Pilares de Sabiduría de Editorial Kier, un espacio de reflexión pensado para el encuentro, la presentación y difusión de obras literarias vinculadas con la Tradición Esotérica Occidental. Desde hace más de un siglo, estos libros publicados por Kier han sido guía y han dado sentido a la búsqueda espiritual de miles de personas que, como Usted, se adentran en el mundo sin fronteras que se extiende en el campo de la sabiduría trascendente. Pilares de Sabiduría es un lugar de cita para aquellos que buscan el atanor en el cual podemos realizar la Gran Obra del encuentro con nuestro propio Ser.

domingo, 26 de agosto de 2012

La Masonería y el Camino hacia el Centro

La masonería ha concitado el interés del público desde el mismo día en que se constituyó como institución moderna en los albores del siglo XVIII. Ninguna otra organización nacida en las entrañas de Occidente ha sido tan abordada, tan atacada y tan sospechada. Al mismo tiempo, ninguna otra tan defendida por parte de infinidad de prohombres en los últimos tres siglos.

Pese a todo lo escrito hasta hoy, subsiste una profunda confusión en torno al fenómeno masónico, puesto que la masonería no se limita a un campo específico del acontecer humano sino que constituye una expresión sociológica compleja en la que no está ausente la sospecha de la conspiración, la política y el poder. Del mismo modo, se nos presenta como una organización destinada, principalmente, a la profunda transformación espiritual del ser humano mediante un proceso progresivo en el que el hombre puede desarrollar las más plenas virtudes. Tampoco está ausente el esoterismo, elemento esencial y común a todas las Escuelas de Misterios.


Daniel Echeverría, autor de La Masonería y el Camino hacia el Centro ha sido maestro instructor de varias generaciones de aprendices masones, siempre preocupado por llevar comprensión al público en general sobre una de las materias menos comprendidas y más manipuladas en la historia de las sociedades secretas.

Siendo este su desvelo en tanto años, era inevitable que su libro tuviese por destinatarios a quienes recién se inician en la Augusta Fraternidad y también a aquellos que se acercan con sana curiosidad a la ventana de sus misterios. El libro que comentamos es un compendio de cuanto le hemos escuchado a Daniel Echeverría en sus conferencias, en las Tenidas de Instrucción, en sus numerosos intentos de convertir a los recién iniciados en artífices de sí mismos, otorgándoles las herramientas del campo en el que mejor se desempeña: El del lenguaje de los Símbolos.

Daniel Echeverría

Encontrará el lector en esta obra un compendio magnífico de símbolos, dispuestos de modo tal que el alma peregrina pueda asirlos y colocarlos en orden; pues de eso se trata la masonería: Un sistema basado en una experiencia iniciática, en un Rito de Pasaje que sólo se descifra mediante alegorías contenidas en un lenguaje simbólico.

Esta es una obra esencial para principiantes. No hay aquí espacio para jugar a los misterios. No se esconde Echeverría detrás del testimonio de masones ilustres ni de interminables listas de próceres que “han dado su nombre a la masonería”. Por el contrario, el autor vuelca su propia experiencia y lo hace de un modo contundente, con un estilo que lo caracteriza y que el lector sabrá apreciar desde las primeras páginas.

Echeverría concibe la masonería como un campo del fenómeno humano en donde el mito tiene un protagonismo trascendente. Pero también como centro de unión fraternal donde los hombres pueden compartir su indagación sobre la vida y sus eternos interrogantes.  Lejos de aislar a la Orden Masónica en un contexto de Secreto -de Logia cerrada- nuestro autor proyecta su simbología en un lugar cercano a la experiencia cotidiana, allí donde los arquetipos y las personas de carne y hueso se encuentran para dar vida al aspecto más rico del género humano. Es por ello que no ha podido escapar a la influencia de grandes pensadores como C. G. Jung, J. Campbell, M. Eliade y tantos otros buscadores de las profundidades del alma. Pero tampoco a la de los grandes genios del Renacimiento ni la de los formidables magos del siglo XIX. Su experiencia, recogida en el seno mismo de la instrucción masónica, está volcada en estas páginas.

lunes, 20 de agosto de 2012

La Cábala Mística: Dion Fortune y los Misterios del Árbol de la Vida

Dion Fortune es el seudónimo de la novelista y ocultista británica Violet Mary Firth Evans (1890-1946),  nombre inspirado en la divisa del escudo de su familia, en el que se leía “Deo, non fortuna” que en latín significa “Dios, no el destino”. Inclinada desde muy joven hacia las ciencias ocultas ingresó en la Sociedad Teosófica, siendo iniciada más tarde en la mítica Orden Alpha et Omega, en cuyo Templo de Londres fue admitida en el año 1919.



Dion Fortune

Su obra cumbre, La Cábala Mística, escrita para el sistema didáctico que utilizaba como base de las enseñanzas de su escuela La Fraternidad de la Luz Interior, es uno de los manuales más completos para el abordaje y la comprensión del Árbol de la Vida, tema central en la Cábala, a la que la autora define como El Yoga de Occidente.


La Cábala fue introducida en Europa por los judíos en la Edad Media, aunque se cree que recién puede hablarse de grupos de cabalistas diferenciados de otras corrientes espirituales y vertientes alrededor del año 1200.

Las principales escuelas de Cábala aparecen en España y Provenza en el siglo XIII y encuentran su máxima expresión con la aparición del Sepher ha Zohar o Libro de los Esplendores, obra que se atribuye a Moisés de León y que fue muy difundida en su tiempo. Es considerado el texto que más ha influido en la tradición esotérica judía y una de las obras literarias más importantes de la Edad Media. 

¿Qué es la Cábala?

La palabra hebrea kabbalá se traduce habitualmente como “tradición” y hace referencia a una enseñanza, conocimiento o sabiduría de lo “oculto” que fue recibida por Moisés en el Sinaí y transmitida de boca en boca. A diferencia de la Torá –que es la revelación escrita- la cábala es una tradición oral.

El texto más antiguo de estas doctrinas es el Sepher Yetzira o Libro de la Creación, atribuido a Abraham, pero que recién -aparece en opinión de Gershom Scholem- en el siglo III o IV de nuestra era y al que define como un ensayo teórico sobre los problemas de cosmología y cosmogonía.

La Cábala propone un sistema de conocimientos basado en el estudio esotérico del Antiguo Testamento y el Talmud, mediante el juego de tensiones, combinaciones y transliteraciones de las letras y las palabras. Para los cabalistas, cada letra del alfabeto hebreo es una emanación de la propia divinidad y guarda el poder que le ha otorgado el Creador. Por otra parte, propone un esquema denominado “Árbol de la Vida”, constituido por diez esferas o “sephirot” que emanan de la divinidad desde la primera manifestación de Dios (Keter o “Corona”) hasta el plano terrestre (Malkut o “Reino”). Entre estas diez esferas o atributos de Dios se establece ese juego de tensiones que afecta tanto al Universo como al hombre, pues el mismo esquema puede aplicarse a cualquier escala y rige como modelo de orden en cualquier estructura.

La columna de la izquierda es denominada del Rigor, mientras que la derecha es la de la Misericordia. Según la doctrina de los cabalistas, Dios intentó primero crear al mundo con la columna del Rigor, pero al ver que el mundo no podía soportarlo intentó con la Misericordia, pero el mundo no estaba preparado para mantenerse en ella. Finalmente decidió que el mundo sería creado con una combinación de ambos principios.

El Arbol Sephirotal es, entonces, un juego de tensiones en donde el rigor y la misericordia alternan el equilibrio en todos los planos de la existencia. El alma humana ha descendido a través de estos planos hasta quedar atrapada en la materia, lo que constituye un verdadero exilio del alma que debe retornar a su estado primordial anterior de la caída.

El libro de Dion Fortune es una puerta que nos dispara hacia un mundo de combinaciones infinitas en las que este árbol misterioso nos sorprende y nos enseña.

jueves, 26 de julio de 2012

Steiner y Las Manifestaciones del Karma

Un clásico imprescindible para la comprensión de una de las leyes fundamentales que rigen al hombre y la naturaleza


Uno de los temas más difundidos –y menos comprendidos- de la filosofía oriental es el Karma palabra que nos hemos acostumbrado a usar a diario pero cuyo sentido profundo se nos escapa o entendemos a medias. En su GlosarioTeosófico, Helena P. Blavatsky define metafísicamente al Karma como la Ley de Retribución, la Ley de Causa y Efecto o de Causación ética. La describe como el poder que gobierna todas las cosas, la resultante de la acción moral o “… el efecto moral de un acto sometido para el logro de algo que satisfaga un deseo personal…” Aunque contundente, esta definición sigue siendo compleja para la mentalidad occidental.

De hecho, tanto Blavatsky como tantos otros referentes del Orientalismo, han escrito innumerables ensayos intentando explicar ésta Ley de Acción y Reacción, pero hay uno que se destaca especialmente. En 1910, en la ciudad de Hamburgo, el filósofo austríaco Rudolf Steiner dictó un ciclo de once conferencias sobre el Karma que se volverían célebres con el transcurso de los años. Para esa época, Steiner era un miembro destacado de la Sociedad Teosófica en Alemania y Austria y su calidad de pedagogo era ampliamente reconocida en los círculos esotéricos centroeuropeos. Estas conferencias fueron publicadas con el nombre de Las manifestaciones del Karma y se nos presentan, un siglo después de haber sido escritas, con una vigencia particularmente notoria porque, desde el principio de la obra, Steiner define con precisión aquellas circunstancias en las que puede aplicarse la definición de Karma y las que no. Lo hace en un lenguaje propio de Occidente, de modo que quienes lo escuchan pueden comprender su significado en ejemplos emergentes de la propia cultura de Occidente.

Steiner descarta que pueda definirse como Karma a un efecto reactivo inmediato, del mismo modo que no puede aplicarse a una simple relación de causa y efecto. Cada conferencia parece introducirnos más profundamente en la comprensión de este misterio, desde el reino animal hasta las Entidades Superiores, ambos extremos alcanzados por esta Ley que parece establecerse en parámetros universales. Dentro del arco comprendido entre ambas puntas de la existencia, Steiner se detiene a analizar de qué modo actúa el Karma en la salud y la enfermedad; en la delicada cuestión de las enfermedades terminales, así como en las naturales y en las accidentales. Se introduce en terrenos que otros rehúyen, como el de las catástrofes naturales, desde las pandemias hasta el desborde de las fuerzas de la naturaleza. Aborda el tema de la muerte y el renacimiento, así como del porvenir y del denominado Karma colectivo.

Avanzando hacia el interior del conocimiento, Steiner culmina sus conferencias con una magistral descripción del problema del Mal  y del modo en que esas fuerzas representadas por Lucifer y Ahrimán actúan sobre el hombre, porque es en la medida que comprendemos esta acción que podemos librarnos de su influencia. A lo largo de sus once disertaciones ya quedan plantadas las bases de la Antroposofía, que presentará dos años después.

Rudolf Steiner (1905)

Sin dejar el marco de referencia en el cual se fundamenta esta doctrina que es propia de Oriente, Steiner logra introducir al lector occidental en las sinuosidades del orientalismo, con ejemplos y alegorías que ilustran todo el recorrido de las disertaciones. Es obvio, desde el principio, que Steiner pretende –y lo logra- desplegar ante su auditorio un conocimiento que transforma a quien lo escucha en la medida que lo vuelve consciente de las fuerzas que lo rodean y que interactúan en su vida, porque más allá de sus implicancias cósmicas, el Karma rige nuestro destino en tanto que actuamos en la ignorancia; pero se vuelve una herramienta poderosa de nuestra evolución si logramos comprender su mecanismo. ¿Por qué debe leerse este libro? Porque continúa siendo uno de los pilares sobre los cuales Occidente accedió al conocimiento milenario de la filosofía oriental y porque en él La Ley de Karma se abre ente nuestros ojos con una dimensión infinitamente más rica de la que nos hemos acostumbrado a ver en la cotidianeidad de nuestro lenguaje. 

lunes, 9 de julio de 2012

Tratado Elemental de Ciencia Oculta


Papus
El último Mago de Occidente

De todos los grandes magos que surcaron el firmamento francés en el siglo XIX hay dos nombres que sobresalen del resto, como astros que eclipsan millones de pequeñas estrellas. Esos dos hombres fueron Eliphas Levi (Alphonse Luois Constant) y Papus (Gérard Anaclet Vincent Encausse, 13 de julio de 1865, La Coruña- 25 de octubre de  1916, París). Pero mientras que al primero podemos atribuirle las bases de la doctrina de aquello que conocemos como “ocultismo”, a Papus le debemos, sin duda, la construcción del andamiaje que puso en marcha a varios de los grandes movimientos esotéricos del último siglo.



El autor de “Tratado Elemental de Ciencia Oculta” se formó en París donde, a la par de sus estudios de medicina, se sumergía en los estantes de la Bibliotheque Nationale, para estudiar cuanto manuscrito de magia, de cábala, de hermetismo y alquimia pudiera estar a su alcance. Como muchos de sus contemporáneos, se vio seducido en un principio por la Sociedad Teosófica fundada por Madame Blavatsky en 1884. Pero Gerard Encausse comprendió tempranamente que existía un esoterismo occidental más apto para sus contemporáneos que las ideas de Blavatsky, ancladas en el hinduismo, por ende, difíciles de poner en práctica para los occidentales.

Decidido a revitalizar las Escuelas de Misterios de Occidente impulsó en 1888 la fundación de la mítica Orden cabalística de la Rosacruz. Hombre de acción, simultáneamente dotó al incipiente movimiento con una revista que difundiera sus ideas. Para ello, junto a su amigo Lucien Chamuel, fundaron la revista L'Initiation, que se publicaría mensualmente y sin interrupción hasta 1914.

Pero no se detendría allí. En 1891, Papus reunió a sus discípulos y les comunicó estar en  posesión de los manuscritos originales de Martinez de Paqually, el fundador de la legendaria Orden de los Masones Elu Coen del Universo. Decidió que crearía una nueva Orden Masónica de Martinistas denominada la Orden de los Superiores Desconocidos.


A partir de entonces, su principal esfuerzo se centró en asegurar la continuidad de la Orden Martinista y volverla Universal. En el libro que nos ocupa, su “Tratado elemental de Ciencia Oculta” afirma que la Orden Martinista es un centro activo de difusión iniciática. Dice que sus logias están en contacto con centros de irradiación esotérica de Persia, China, India y el Islam. Y afirma que sus 104 ramas esparcidas por el mundo aseguran su presencia en las más importantes ciudades incluyendo Buenos Aires, lo cual da muestras claras de que ya a fines del siglo XIX, Argentina era un centro importante de actividad rosacruz y martinista, en especial en los medios masónicos locales.

Dividido en tres partes, al igual que su genial “Tratado Elemental de Magia Práctica”, este manual de Ciencia Oculta propone al estudiante avanzar a través de tres pasos –comunes a todas las Sociedades Secretas de Occidente- dividiendo el trabajo en Teoría, Realización y Adaptación. Cada una de estas etapas marca un hito en la vida del que estudia las ciencias ocultas, viendo ante sus ojos espirituales cómo se desgarra el velo que cubre los misterios más profundos de la naturaleza, descifrando mediante las ciencias herméticas, los números y las ideas arquetípicas del Plan que Dios reserva a sus criaturas.

Ni las Ciencias Ocultas, ni el Martinismo, tal como ha llegado hasta nosotros, contaron nunca con un genio de estas características, capaz de escribir con habilidad y espíritu pedagogo las herramientas imprescindibles para sus discípulos. Esta obra capital, considerada entre las más destacadas para todo estudiante de esoterismo, constituye un viaje a los inicios de una etapa clave de la espiritualidad de Occidente que aún no ha terminado. Se trata, probablemente, de uno de esos “diarios de viaje” en los que podemos confiar, porque han sido escritos por alguien que ya atravesó el desierto y ha visto el oasis luego de padecer la soledad infinita. 


Papus (Gérard Anaclet Vincent Encausse)

NOTA:

Papus supo establecer una suerte de “Círculo externo” en el cual daban clases y cursos personajes  tales como Stanislas de Guaita, Sedir, Barlet, Peladan, Chamuel, Marc Haven y Maurice Barrès  entre otros. En estos cursos se reclutaban a aquellos que luego formarían parte de la Órdenes creadas por él. Entre las materias que se enseñaban destaca la enseñanza del hebreo, la cábala, la magia y la medicina oculta, el tarot y la astrología. No sólo podemos considerarlo el heredero natural de Eliphas Levi sino también del marqués Joseph Alexandre Saint-Yves d'Alveydre, Fabre d'Olivet, Saint-Martin y Jakob Böhme. 

Un dato poco conocido es que en 1914 marchó a la guerra como capitán médico, en el transcurso de la cual se contagió de tuberculosis en el campo de batalla. Falleció dos años después, mientras Francia se desangraba en la Primera Guerra Mundial. Sus restos descansan en el cementerio de Père Lachaise, en París.